Por Vivian Palmbaum/ Imagen: Miriam Djeordjian
“con los fascistas no sólo Cuba está en riesgo; el mundo peligra”
Abel Prieto, intelectual cubano
Ahogar, asfixiar, sofocar, son sinónimos de las acciones que quieren llevar a una lenta agonía al pueblo cubano, una operación de tortura hasta que quienes viven en Cuba no aguanten más. Cuba hoy como Gaza, activa la solidaridad frente a la reedición del colonialismo.
No parece haber distancia entre Palestina y Cuba pese a que el trayecto real son unos 11.000 km. Un viaje sin escalas desde unas políticas de exterminio hacia otras con unos métodos bastante similares. Ese espectáculo del mundo alcanza sus garras a cualquier región del mundo. La amenaza que pesa sobre nuestra región, que se concretó con la invasión del territorio venezolano, ha decidido llevar la crueldad a la pequeña isla del Mar Caribe, que le ha sido rebelde pese a los más de 60 años de bloqueo.
Decía José Saramago,” Cuba es otra cosa, Cuba es más grande de lo que se cree. Yo diría incluso, que es un estado de espíritu. Ese estado de espíritu lo comparten muchísimos que no son cubanos, que viven en países que nada tienen que ver con ella. En otros continentes, otras lenguas, otras culturas y que a pesar de esto, llevan algo cubano en la sangre”. Algo intangible se ubica allí, una ética, que el capitalismo no puede mercantilizar, pese a errores y desaciertos que no son oportunos en momentos en que se debate la subsistencia no de un sistema sino de la vida misma.
Pese a ello, Cuba no se rinde, con la persistencia, la resistencia y el compromiso del pueblo cubano que ha hecho posible su subsistencia con muchísimas dificultades y decidido tesón. Son innumerables los aportes que Cuba ha hecho en defensa de la vida de los pueblos. Soy integrante del proyecto Propuesta Tatu, una organización de salud, fundada por las y los médicos que se graduaron en Cuba, en la ELAM, y que de regreso a sus países de origen, le dio continuidad a este legado llevando la atención sanitaria y comunitaria a la población más vulnerada en el acceso a sus derechos.
Hace poco más de un año, el pueblo palestino vive en Gaza una política de exterminio que no cesa, a la vista de los pueblos del mundo, con la complicidad de los gobiernos de los países más desarrollados y que mereció una resistencia popular a nivel global que obligó a ponerle fin con un Acuerdo de Paz, que permitió ocultar la continuidad del exterminio con otros métodos.
Palestina es hoy el destino que podemos tener todos los que no acordamos con el sistema que el imperialismo busca imponer en esta reconfiguración del mundo. Abya Yala es el destino privilegiado para imponer la recolonización por la fuerza o por el ahogo. La deshumanización y el desprecio por todas las formas de vida avanzan a paso sostenido. La institucionalidad que se organizó a la salida de las guerras mundiales hoy parece una cascara vacía que no cumple la función para la que nos habían dicho que había sido creada. Se desvanecen las ficciones que sostenían cierto imaginario global.
Pese a las amenazas de Trump, la solidaridad entre los pueblos americanos es una marca. Fue la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que a pesar de la amenaza trumpiana decidió extender la mano solidaria enviando alimentación para la población cubana que enfrenta condiciones de extrema carencia, casi con ribetes de crisis humanitaria. También desde Chile, el próximamente saliente presidente Borich, ha comprometido una importante ayuda humanitaria destinada a la isla. La solidaridad se instaura con la legalidad de la diplomacia de los pueblos que se organizan para la asistencia. Una fuerza instituyente de los pueblos adoptada por la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) pese a los gobiernos que buscan enfrentarnos. Intelectuales, artistas, personalidades destacadas se pronunciaron en rechazo de las políticas de exterminio y deshumanización como un deber moral, primero con las y los habitantes de Palestina y hoy con Cuba.
La deshumanización no puede ser una política que se instale en un mundo en crisis, que alienta la destrucción como modo de vida. Pese a la retórica que disfraza todo en función del dominio, tratando de esconder lo que verdaderamente ocurre, se impone el coraje de pronunciarse, de extenderle la mano al otro, mostrando que el lazo social está vivo, y que la disputa es por destruirlo, porque el único modo de avanzar del imperialismo es a través del odio, la destrucción, la rivalidad y la apropiación, en sus diferentes variantes.
En Argentina se ha hecho un pronunciamiento firmado por destacadas organizaciones y la campaña: “la solidaridad rompe el bloqueo” para recolectar[i] fondos e insumos que puedan ayudar a asistir a las necesidades de las y los cubanos que viven momentos difíciles.

[i] LA SOLIDARIDAD ROMPE EL BLOQUEO
CUENTA del Banco CREDICOOP- CASA DE LA AMISTAD ARG CUBANA
Cta. Cte. 191-173-010100/3
CBU 1910173855017301010032
Alias PICO.DAMA.CLIMA
