Hay épocas en que soñamos tranquilos
A veces la desesperación no es sinónimo de delincuencia. A veces la ley es ella misma delincuente, y la miseria produce la escritura más inesperada y la compresión más amplia de lo que no conocemos.
En esta sección incluiremos todo aquello que tenga que ver con las fronteras de un mundo que se esconde bajo la alfombra. La frontera del barrio y la ciudad tranquila, la frontera entre la noche y el alba, la frontera entre la propiedad y la historia, la frontera entre lo íntimo y lo público, la frontera entre el gueto y la ley. Elecciones sin forma bella que respiran desde el fallo del sistema.
Todos los enlaces que se muestran tienen que ver con ello.
