
Una mano apareció escribiendo en la pared unas palabras enigmáticas, el rey Baltasar de Babilonia se había excedido en el uso de unos vasos sagrados en un banquete. Nadie sabía su significado, es el profeta Daniel, quien, sin ninguna recompensa, interpreta estos signos sin escriba, con una conclusión definitiva: ‘tu reino será dividido’.
Siempre el problema es la predicción, ‘me joden los profetas’ (decían en los bajos fondos), simplemente cuando la evidencia se mostraba, el problema del mensaje, por eso hay que tener cuidado de portarlo, el mensaje pasa, pero el mensajero no, una vez que lo entrega es un estorbo.
Hace ya bastantes años que las calles de Sao Paulo cubren sus muros con una especie de caligrafía sin registro gramático pero que aparece como una especie de uso reivindicativo del espacio urbano. Esta escritura utiliza los muros como si fueran cuadernos caligráficos. Es una especie de caligrafía rúnica que algunos dicen que proviene de los países nórdicos, de las culturas vikingas, también usadas en el ámbito heavy y punk. Pero supone una venganza que molesta a la riqueza. Su ejecución es siempre clandestina, aunque ha saltado ya al ámbito del arte oficial, que ha puesto a disposición muros para que se resuelvan como lienzos. Sin embargo, su razón de ser siempre ha sido la oscuridad y el anonimato, como un cuaderno sin autor.
PIXAÇÃO y PIXADORES de SAO PAULO. DOCUMENTAL
Son perseguidos por la policía e incriminados en causas de narcotráfico, no probadas judicialmente, evidentemente para ocultarlos en el fango violento del Estado. La pregunta es a quién molesta que se tome la ciudad como espacio caligráfico.
Desde hace tiempo se sabe que el signo es el ámbito que usa el poder para penetrar en lo íntimo. El ámbito urbano está surcado de signos impulsores de movimiento y dinamismo adecuados. Si uno mira el sky-line de una ciudad se sabe quiénes son sus dueños, las grandes corporaciones que iluminan la noche y meten sus negocios en los muros íntimos de sus habitantes conquistando sus tiempos de goce.
Lo molesto de una escritura es que uno no es el mismo con ella que sin ella, sino que se coloca en otra posición con respecto al mensaje y también, si ese mensaje es escrito en la clandestinidad, conlleva un modo de vida del que se goza, al menos en el sentido adrenalínico y también comunal, en el momento en que se comparte el secreto. No se soporta el margen sin criminalizarlo o domesticarlo. Y se sabe que el espacio urbano es un espacio eminentemente pensado para la burguesía y los sumideros de su digestión. Lo que no se entiende siempre es expulsado. El credo escatológico burgués (lo que no sirve al dios sentido sobra) siempre tuvo un corpus moral en cada época, en cada fase del capitalismo, la ignorancia de dios desde el protestantismo y el calvinismo, el consumo desde el catolicismo, el individualismo desde el anglicanismo y el presbiterianismo, y la crueldad desde el nuevo evangelio y la espera del séptimo adviento.
El viejo cardenal Ratzinger abogaba por un diálogo frecuente entre religión y ciencia señalando que el peligro no era una nueva ciencia, sino una nueva religión que desplazara en número a los católicos. No obstante, la disputa hegemónica del sky-line entre religión y capital viene de largo, tanto la cruz como el neón han cortado siempre el mismo cielo, mezclados en el mismo sueño biblia y neón, como Baltimore al amanecer.
El dinero es tan blanco como dios, aunque al dinero no contado se le llame dinero negro, así la contabilidad está diseñada para que haya excesos y fugas de sistema, con aperturas calculadas de uso exclusivo. Los vigilantes de esta contabilidad hace tiempo que están formándose en el nuevo credo antifronteras, globalizado, donde priman más los intereses de los neones que los de las banderas seculares. Así estos jueces imparciales basan sus dictámenes en la crueldad para con los pueblos, sustrayendo cualquier mirada amable a la memoria, el derecho de lo útil desplaza al consuetudinario.
Ese nuevo credo está forjado en la renovada hegemonía blanca. La línea de color se ha vuelvo más presente que nunca en la actualidad bíblica, soportando bien la crueldad del sionismo hacia lo musulmán, invistiendo al nuevo enemigo con caracteres satánicos: comunismo, musulmanes descapitalizados, movimientos migratorios hacia el primer mundo y negritud barrial. El espíritu santo sale a la conquista del suburbio, prometiéndole un futuro después de la agitación necesaria que va descapitalizando lo comunal y llenando de chatarra amenazante el horizonte del odio.
Una toma publicitaria curiosa de los muros fue recogida por Bioy Casares en sus ‘jardines ajenos’, los viernes milagro, en el cementerio de Montmartre todos los viernes se producían milagros según los jansenistas, el alcalde de París, harto de semejante publicidad colgó un bando municipal en el muro del cementerio que decía: ‘Por orden gubernamental se le prohíbe a Dios hacer milagros en este lugar’. Curiosa forma de meter a Dios en el espacio político.
Hace tiempo que la mano de Dios no escribe sola en los muros, y que esa escritura no se convierte en predicción y consiguiente castigo. La biblia neocón, el tecno-feudalismo o las nuevas jerarquías políticas en apariencia pretenden el control y el atamiento de los desmanes del capitalismo más bélico y fugaz para garantizarse la ausencia de pena de ese renovado darwinismo social con bastantes ingredientes de paranoia y permanencia.
Se lo han puesto bastante fácil limpiando la judicatura de la suciedad de los pueblos hegemónicos, el subsuelo es más hegemónico que el suelo, así los dictámenes seguramente aparezcan con un desprecio hacia los genocidios en pos de beneficios mayores para el alma. Netanyahu no va a ser acusado de su corrupción sino elevado a los altares necesarios para ese nuevo orden.
La justicia (Diké) no se rige por esa mano que castiga y divide reinos, al menos por ese lado, sino por ese (NOMOS) de neón que limpia el cielo de estorbos negros.
Si en algún momento se sienten derrotados los agitadores del mar Rojo, no es desde el lado de la tradición, sino desde el lado de la hegemonía tecnológica que los vuelva regiones de dominio.
@Parte
