(graffiti en Granada)

El muro es importante porque separa dos mundos que estarían en relación, si verdaderamente se reconocieran. Lacan dice le hablo a las paredes ubicando en el muro también una dialéctica (lo que habla y conduce), como una deriva que acaba por incluirnos en sus entrañas.
En conmemoración del documental estrenado hace una década, se celebra un evento en Granada que reúne música, arte y comunidad, como reconocimiento a Ramón Pérez Sendra quien investigó la historia del graffiti desde sus orígenes en 1992 hasta 2006.
Todo parte de un gran despliegue de graffiteros, en una relajación de censura, cada uno tenía su ética, se trata de una excusa, una filosofía de vida, un modo de expresión urbana junto a otros, los muros como invitación para hacer comunidad. Fueron teniendo transformaciones y cambios, fueron objeto de censura y dejaron por un tiempo la calle, por denuncias y códigos de urbanización, aun así, encontraron otros espacios, abandonados y descampados; vencieron el obstáculo y encontraron la vía de salida, no tanto por transgredir lo instituido sino por lo imperioso de «hacer ver algo.» El graffiti, es una letra que se enfrenta al poder institucional. Da a ver que el límite entre lo público y lo privado se diluye en la necesidad de una escritura colectiva que disputa la hegemonía del espacio público. Eso que se escribe se da a leer, un doble movimiento que a la vez convoca al lector y en esa oscilación encuentra sentido: “ni mío ni tuyo”.
‘Las almas vacías prefieren muros en blanco’, rezaba al volar apenas un graffiti granaíno (hacer el vago y parar la producción). ¡Y sí!, la escritura en la pared despierta a veces el prejuicio de la asepsia neurótica, lo mejor es vivir con limpieza, y separar el mundo higiénico de la basura que él mismo produce en su digestión.
Si todo quedara ahí en la escritura de la pared impoluta, en la mancha, no habría mucho más que decir, sin embargo la difícil convivencia de la pared de una catedral con la mancha inefable de lo que aún no se sabe lo que es, o por lo menos mantiene en suspensión el nombre de arte urbano, produjo una especie de corriente de lo vivo y lo que escribe hacia afuera: la catedral futumétrica, ‘matemática de Dios’ fusiona lo que emerge en el universo muro/calle con el acuespejo de Val del Omar y el cuerpo lírico de Granada.
Abriendo también el debate del salón de la fama, como lugar donde van a parar todas las creaciones ocurrentes de un lugar y época. El arte urbano cuestiona que el lienzo sea civilizado y aséptico, sometido a la misma lógica de consumo y olvido.
Documental de Graffiti en Granada «Escenas del Graffiti en Granada»
